México, no es sólo uno. México es muchos. Si estás en la ciudad tienes un México. Si estás en un barrio tienes otro. Si estás en una calle, otro distinto. Si cruzas esa calle y te posas en otra diferente, viene otro México más. Y no sólo los lugares, sino las personas, todas somos Méxicos diferentes. Quien es rico y quien es pobre. Ahí tienes, son dos Méxicos. Dos orígenes distintos, dos rutas disímbolas. Quien es de la ciudad y quien es del campo, son dos Méxicos aparte. El uno es empleado y el otro campesino. Y no se diga del dinero. Quien vive en la opulencia y quien vive en la carencia. Quien lo tiene todo y quien no tiene nada. Quien tiene la despensa llena y quien pasa hambre. Ah, y si hablamos de comportamientos, quien vive en el bien y quien vive en el mal. La persona buena y la persona mala, el criminal. Entonces, ya no hay moral.
Somos muchos en uno y uno dividido en muchos. La diversidad.
¿Cómo hacer entonces para unificarlo? ¿Cómo estar todos en uno?
México, Gran México !!!
miércoles, 15 de julio de 2015
domingo, 7 de junio de 2015
Cuauhtémoc frente a Hernán Cortés
Gruesas lágrimas brotaban de los bellos ojos del príncipe emperador. Y frente a él, el teúl. Cuasi un dios, el capitán español. Cortés veía la hermosa figura del joven príncipe. Él, el gran guerrero azteca, humillado y derrotado, le dirigía sus palabras. Su mandíbula tornase rígida y los ojos vidriosos. Lloraba. Lloraba y al mismo tiempo hablaba. Cortés no le entendía. Los soldados españoles le detenían por los brazos. Y un esclavo negro en tremenda prisa le ataba los pies con una gruesa soga. La soga apretaba los sagrados pies que calzaban sandalias de rey, hechas de piel de venado. Los otros príncipes guerreros que a él le acompañaban corrían la misma suerte. El mismo tratamiento. Presos al fin. Botines de guerra. Los últimos hombres del linaje Tenochca-Tlatelolca. Rodeados de gruesos contingentes de soldados y guerreros enemigos. Sus mujeres, esposas, madres y hermanas, reinas y princesas, que al final con ellos se habían quedado, a gritos lloraban. Veían a su rey príncipe emperador humillado, atado y vencido frente al capitán español.
México, la Gran Tenochtitlan desaparecía....
México, la Gran Tenochtitlan desaparecía....
sábado, 6 de junio de 2015
Maximiliano también vino de lejos
Maximiliano también vino de lejos....
No era de esta tierra. Que al final la hizo suya, eso que ni qué. Él, eterno enamorado de México. Vino de muy, muy lejos. Bueno, no vino solamente así. Lo fueron a traer. Y vino. Gustoso vino. Y con él su bella esposa Carlota. Cómo va usted a creer. Dos reyes en México. Llamábanles emperador y emperatriz. Qué hermosos eran. Pero no eran de aquí. Y por eso muchos no los querían. Pero muchos sí que sí los quisieron. Y eso fue como un cuento. Un feliz cuento al principio. Todo fue miel y rosas. Los recibieron muy bien las gentes de sociedad. Y muchos los quisieron. Todos estaban emocionados porque teníamos emperador. Oh, sí, emperador y emperatriz, como en otros bellos países, ricos y poderosos. Pero no eran de aquí. Ah, pero se hicieron de aquí. Él hizo suya la ciudad capital y también la campiña en Cuernavaca. Y ella, pues ella, era la reina emperatriz de esta tierra. Lástima. Al final todo se perdió. Fue algo tan bello como para ser verdad. A él lo mataron y a ella le quitaron la cordura...
No era de esta tierra. Que al final la hizo suya, eso que ni qué. Él, eterno enamorado de México. Vino de muy, muy lejos. Bueno, no vino solamente así. Lo fueron a traer. Y vino. Gustoso vino. Y con él su bella esposa Carlota. Cómo va usted a creer. Dos reyes en México. Llamábanles emperador y emperatriz. Qué hermosos eran. Pero no eran de aquí. Y por eso muchos no los querían. Pero muchos sí que sí los quisieron. Y eso fue como un cuento. Un feliz cuento al principio. Todo fue miel y rosas. Los recibieron muy bien las gentes de sociedad. Y muchos los quisieron. Todos estaban emocionados porque teníamos emperador. Oh, sí, emperador y emperatriz, como en otros bellos países, ricos y poderosos. Pero no eran de aquí. Ah, pero se hicieron de aquí. Él hizo suya la ciudad capital y también la campiña en Cuernavaca. Y ella, pues ella, era la reina emperatriz de esta tierra. Lástima. Al final todo se perdió. Fue algo tan bello como para ser verdad. A él lo mataron y a ella le quitaron la cordura...
viernes, 5 de junio de 2015
Aunque ande en valle de sombras
Ellos vinieron y tocaron fuertemente la reja en la calle. Me asomé por la ventana y vi quiénes eran. Bajé y abrí la puerta de la casa. Di otros pasos y entonces abrí la reja. Ya frente a frente, yo mudo. Uno de ellos dijo: "Vinimos por tí. Sabíamos que estarías aquí". Me dió un fuerte golpe en la cara con un arma que traía bajo su chamarra. Me estremecí del golpe y casi caigo. Me tomaron de los brazos y me dirigieron a su vehículo...el infierno comenzaba.
Mientras sufría la tortura por parte de mis captores pensaba en tí. Pensaba mucho en tí. En medio del terror de la tortura mi mente estaba en tí. Y no sólo en tí, sino en mis hijos. Y en cualquier momento estaba seguro de que sucumbiría. Ellos ya lo habían afirmado. Me iban a matar. No amanecería. Tal cual, no vería más la nueva luz del día. Imposible sobrevivir a la amenaza y a la tortura. Uno o dos días o tres días desde que me agarraron. Qué horror.
Ése que le decían "Marianito" desde un inicio no se cansó de pegarme. Ah, que sí, era un total enfermo el tipo. Que digo enfermo, psicópata malnacido. A puro puño limpio me tuvo. Y yo, siempre amarrado, representaba sólo un mísero costal de papas recibiendo tremenda tunda. Y aquel, sí que disfrutaba darme castigo el tipo. Ay, que Dios le perdone al infeliz. Le recuerdo bien, tenía su cara como de perro. Ay, que me disculpe tan noble animal por tan baja comparación. Pero cómo me dió. Hubo momentos que mi cuerpo ya no resistió. De tanto dolor me perdí. Me perdí o me morí. Tal vez, de seguro me morí. Era mucho el dolor. Sí, yo creo que me morí porque sino no sé como aguanté tanto. Que dolor y que frío.
"Y aunque ande en valle de sombras ..."
Mientras sufría la tortura por parte de mis captores pensaba en tí. Pensaba mucho en tí. En medio del terror de la tortura mi mente estaba en tí. Y no sólo en tí, sino en mis hijos. Y en cualquier momento estaba seguro de que sucumbiría. Ellos ya lo habían afirmado. Me iban a matar. No amanecería. Tal cual, no vería más la nueva luz del día. Imposible sobrevivir a la amenaza y a la tortura. Uno o dos días o tres días desde que me agarraron. Qué horror.
Ése que le decían "Marianito" desde un inicio no se cansó de pegarme. Ah, que sí, era un total enfermo el tipo. Que digo enfermo, psicópata malnacido. A puro puño limpio me tuvo. Y yo, siempre amarrado, representaba sólo un mísero costal de papas recibiendo tremenda tunda. Y aquel, sí que disfrutaba darme castigo el tipo. Ay, que Dios le perdone al infeliz. Le recuerdo bien, tenía su cara como de perro. Ay, que me disculpe tan noble animal por tan baja comparación. Pero cómo me dió. Hubo momentos que mi cuerpo ya no resistió. De tanto dolor me perdí. Me perdí o me morí. Tal vez, de seguro me morí. Era mucho el dolor. Sí, yo creo que me morí porque sino no sé como aguanté tanto. Que dolor y que frío.
"Y aunque ande en valle de sombras ..."
martes, 2 de junio de 2015
Y nos sigue lloviendo, lloviendo...y lloviendo en la Ciudad
Y nos sigue lloviendo....
Llueve y llueve. Llueve mucho. Y nos llueve por todas partes. Esta lluvia no perdona. Todos nos mojamos. Y de tanto llover ya nos choca tanta agua. Llueve por aquí y llueve por allá. La ciudad se inunda. Se inundan las calles y las colonias. Y la lluvia crea torrentes y con los torrentes se van las cosas. Es decir, de tan fuertes las lluvias las corrientes de agua arrastran muchas cosas. Sillas, mesas, sillones y salas, colchones y edredones. Ahí van, en medio del agua. Y asimismo, una que otra mascota, un perro, un gato, un perico. Todo arrastra el agua. Tan es así que carros y casi casas completas se lleva. Ya no caben tantas cosas. Rio San Joaquín, Río de los Remedios, Río Tlalnepantla, Río Amecameca y Río Churubusco. Son grandes rutas llenas de agua y de cosas. La ciudad se inunda. Y al mismo tiempo se hunde. No es por demás que las calles son canales vivos de gente y cosas. Como un gran barco, como un gran acorazado, en medio del agua, la ciudad se va de uno y otro lado y se hunde. En esta gran cuenca, en este gran valle. Llueve y llueve. Y no para de llover...
Dicen que a Don Diego, el de la tienda, se lo llevó el agua. Hace dos días. Pobre Don Diego, murió ahogado, seguro. Aún no lo encuentran. Y su mujer y sus hijos, qué pena. Están muy atormentados de no saber de él...
Resulta que en Indios Verdes las coladeras en vez de estar absorbiendo el agua la escupían a borbotones. Se reportaron varios autos varados y cientos de gentilciudadanos nadando entre las avenidas tratando de salvar la vida y sorteando el líquido asesino.
Y en Izcalli se reportaron varias colonias bajo el agua. No era mentira cuando los profetas vaticinaron que las ciudades desaparecerían bajo el vital líquido. Nuestra Atlántida moderna, Izcalli.
Llueve y llueve. Llueve mucho. Y nos llueve por todas partes. Esta lluvia no perdona. Todos nos mojamos. Y de tanto llover ya nos choca tanta agua. Llueve por aquí y llueve por allá. La ciudad se inunda. Se inundan las calles y las colonias. Y la lluvia crea torrentes y con los torrentes se van las cosas. Es decir, de tan fuertes las lluvias las corrientes de agua arrastran muchas cosas. Sillas, mesas, sillones y salas, colchones y edredones. Ahí van, en medio del agua. Y asimismo, una que otra mascota, un perro, un gato, un perico. Todo arrastra el agua. Tan es así que carros y casi casas completas se lleva. Ya no caben tantas cosas. Rio San Joaquín, Río de los Remedios, Río Tlalnepantla, Río Amecameca y Río Churubusco. Son grandes rutas llenas de agua y de cosas. La ciudad se inunda. Y al mismo tiempo se hunde. No es por demás que las calles son canales vivos de gente y cosas. Como un gran barco, como un gran acorazado, en medio del agua, la ciudad se va de uno y otro lado y se hunde. En esta gran cuenca, en este gran valle. Llueve y llueve. Y no para de llover...
Dicen que a Don Diego, el de la tienda, se lo llevó el agua. Hace dos días. Pobre Don Diego, murió ahogado, seguro. Aún no lo encuentran. Y su mujer y sus hijos, qué pena. Están muy atormentados de no saber de él...
Resulta que en Indios Verdes las coladeras en vez de estar absorbiendo el agua la escupían a borbotones. Se reportaron varios autos varados y cientos de gentilciudadanos nadando entre las avenidas tratando de salvar la vida y sorteando el líquido asesino.
Y en Izcalli se reportaron varias colonias bajo el agua. No era mentira cuando los profetas vaticinaron que las ciudades desaparecerían bajo el vital líquido. Nuestra Atlántida moderna, Izcalli.
viernes, 29 de mayo de 2015
Todos Somos Migrantes
Llegamos de muy lejos. ¡ Ah ! Por fin llegamos. Aunque no quisimos o no queríamos tuvimos que dejarlo todo allá, en nuestra tierra. Y de tan lejos, del viaje tan largo, de tan cansado, me tiro en el suelo. Me duelen las piernas. Y me gana el sueño. Me quedo dormido en el suelo. Y entre sueños oigo todos los sonidos de la gente que pasa. "Mira éste, que chistoso, parece muerto dormido"
Y aquí nos asentamos. Bueno, creo que podríamos decir que nos asentamos. Porque aún estando ya aquí seguimos siendo errantes.Ya no hay lugar para vivir. Hoy nos tocó Portales y mañana Peralvillo. Fin de semana en Tláhuac, Chalco y Xochimilco. Así es el trabajo. Caminamos mucho.
Y vea usted, que muy pocos son de aquí. Si acaso los niños. Son los que vienen a nacer aquí. Pero de nosotros y de nuestros padres, todos venimos de fuera. Ni modo, así es la vida. Aquí está el trabajo y en nuestra tierra no hay nada. Y digamos que nos ha ido bien. Porque de otros, esos sí, se fueron más lejos y no hemos sabido mucho de ellos. Todos jalaron pa'l norte. Allá que sí hay más trabajo y más dinero. Pero como yo les digo, todos vamos de paso. Un rato aquí, un rato allá. Tal vez yo me vaya para allá un día. Y me aleje más de mi tierra...
Y vea usted, que todos somos de fuera. Es verdad. ¿Que de dónde soy? Pues soy de Oaxaca. Ah, pero no de Oaxaca, Oaxaca, el mero Oaxaca que ni lo conozco. Me refiero, no de Oaxaca, la ciudad. Me refiero a Oaxaca, el estado. Ah, pero solamente soy de un pequeño lugar, muy apartado, llamado Soledad de Nuñucoxtlan. Y mi mujer es de otro lugar, llamado Peñarales del Santo Patrón. Y mi hijo, pues él sí es de aquí. El nació aquí en México. Él ya no conoció mi tierra. Y como ve usted. Tanta gente que vive aquí. Muchos, como nosotros, vienen de fuera.
Y aquí nos asentamos. Bueno, creo que podríamos decir que nos asentamos. Porque aún estando ya aquí seguimos siendo errantes.Ya no hay lugar para vivir. Hoy nos tocó Portales y mañana Peralvillo. Fin de semana en Tláhuac, Chalco y Xochimilco. Así es el trabajo. Caminamos mucho.
Y vea usted, que muy pocos son de aquí. Si acaso los niños. Son los que vienen a nacer aquí. Pero de nosotros y de nuestros padres, todos venimos de fuera. Ni modo, así es la vida. Aquí está el trabajo y en nuestra tierra no hay nada. Y digamos que nos ha ido bien. Porque de otros, esos sí, se fueron más lejos y no hemos sabido mucho de ellos. Todos jalaron pa'l norte. Allá que sí hay más trabajo y más dinero. Pero como yo les digo, todos vamos de paso. Un rato aquí, un rato allá. Tal vez yo me vaya para allá un día. Y me aleje más de mi tierra...
Y vea usted, que todos somos de fuera. Es verdad. ¿Que de dónde soy? Pues soy de Oaxaca. Ah, pero no de Oaxaca, Oaxaca, el mero Oaxaca que ni lo conozco. Me refiero, no de Oaxaca, la ciudad. Me refiero a Oaxaca, el estado. Ah, pero solamente soy de un pequeño lugar, muy apartado, llamado Soledad de Nuñucoxtlan. Y mi mujer es de otro lugar, llamado Peñarales del Santo Patrón. Y mi hijo, pues él sí es de aquí. El nació aquí en México. Él ya no conoció mi tierra. Y como ve usted. Tanta gente que vive aquí. Muchos, como nosotros, vienen de fuera.
lunes, 25 de mayo de 2015
Pidamos al tiempo un minuto en la eternidad del Valle
Pidamos al tiempo un minuto. Sólo un minuto para detenernos y mirar desde todos los ángulos posibles este gran Valle. Imaginar cómo lo vieron sus primeros pobladores. Cómo lo recorrieron. Ya sea a pie en derredor de los grandes lagos o ya sea en barcas atravesando en múltiples y diversas direcciones. Los primeros hombres de pies descalzos yendo y viniendo entre las veredas, entre las montañas. Hombres con armas de caza rudimentarias buscando el sustento. Esos son los comienzos. Desde las sierras aledañas bajar al valle y desde el valle alcanzar las cumbres de las montañas aledañas. Los primeros hombres. Cazadores, recolectores. Viviendo en pequeños grupos. No imaginaron siquiera que en el devenir del tiempo este valle, esta cuenca, este lago se convertirían en lo que llamamos Ciudad de México. Fruto de siglos y siglos de historia. Fruto de los aguerridos e interminables choques de grupos antagónicos que con la evolución natural de los acontecimientos y a fuerza de ser siempre vencedores enfrentó a dos poderosas culturas, la una americana, los aztecas, la otra, europea, los españoles.
Y entre aquellos y estos, hoy estamos aquí. Minúsculos elementos de un ser enorme y viviente. Entre aquellos primeros, que no se contaban más que algunas decenas, algunos cientos tal vez, en algún momento del interminable curso del tiempo, y nosotros, que hoy somos millones. Y al igual que aquellos en los primeros aciagos momentos , recorremos día a día, en múltiples direcciones, nuevamente el valle, buscando el sustento. Es un ciclo infinito. El sustento del grupo y la supervivencia. Siendo hoy el resultado de cientos y cientos de años, de choques y mezclas de múltiples grupos.
Pidamos al tiempo un minuto en la eternidad del Valle...de México.
Y entre aquellos y estos, hoy estamos aquí. Minúsculos elementos de un ser enorme y viviente. Entre aquellos primeros, que no se contaban más que algunas decenas, algunos cientos tal vez, en algún momento del interminable curso del tiempo, y nosotros, que hoy somos millones. Y al igual que aquellos en los primeros aciagos momentos , recorremos día a día, en múltiples direcciones, nuevamente el valle, buscando el sustento. Es un ciclo infinito. El sustento del grupo y la supervivencia. Siendo hoy el resultado de cientos y cientos de años, de choques y mezclas de múltiples grupos.
Pidamos al tiempo un minuto en la eternidad del Valle...de México.
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