viernes, 5 de junio de 2015

Aunque ande en valle de sombras

Ellos vinieron y tocaron fuertemente la reja en la calle. Me asomé por la ventana y vi quiénes eran. Bajé y abrí la puerta de la casa. Di otros pasos y entonces abrí la reja. Ya frente a frente, yo mudo. Uno de ellos dijo: "Vinimos por tí. Sabíamos que estarías aquí". Me dió un fuerte golpe en la cara con un arma que traía bajo su chamarra. Me estremecí del golpe y casi caigo. Me tomaron de los brazos y me dirigieron a su vehículo...el infierno comenzaba.

Mientras sufría la tortura por parte de mis captores pensaba en tí. Pensaba mucho en tí. En medio del terror de la tortura mi mente estaba en tí. Y no sólo en tí, sino en mis hijos. Y en cualquier momento estaba seguro de que sucumbiría. Ellos ya lo habían afirmado. Me iban a matar. No amanecería. Tal cual, no vería más la nueva luz del día. Imposible sobrevivir a la amenaza y a la tortura. Uno o dos días o tres días desde que me agarraron. Qué horror.

Ése que le decían "Marianito" desde un inicio no se cansó de pegarme. Ah, que sí, era un total enfermo el tipo. Que digo enfermo, psicópata malnacido. A puro puño limpio me tuvo. Y yo, siempre amarrado, representaba sólo un mísero costal de papas recibiendo tremenda tunda. Y aquel,  sí que disfrutaba darme castigo el tipo. Ay, que Dios le perdone al infeliz. Le recuerdo bien, tenía su cara como de perro. Ay, que me disculpe tan noble animal por tan baja comparación. Pero cómo me dió. Hubo momentos que mi cuerpo ya no resistió. De tanto dolor me perdí. Me perdí o me morí. Tal vez, de seguro me morí. Era mucho el dolor. Sí, yo creo que me morí porque sino no sé como aguanté tanto. Que dolor y que frío.

"Y aunque ande en valle de sombras ..."

martes, 2 de junio de 2015

Y nos sigue lloviendo, lloviendo...y lloviendo en la Ciudad

Y nos sigue lloviendo....

Llueve y llueve. Llueve mucho. Y nos llueve por todas partes. Esta lluvia no perdona. Todos nos mojamos. Y de tanto llover ya nos choca tanta agua. Llueve por aquí y llueve por allá. La ciudad se inunda. Se inundan las calles y las colonias. Y la lluvia crea torrentes y con los torrentes se van las cosas. Es decir, de tan fuertes las lluvias las corrientes de agua arrastran muchas cosas. Sillas, mesas, sillones y salas, colchones y edredones. Ahí van, en medio del agua. Y asimismo, una que otra mascota, un perro, un gato, un perico. Todo arrastra el agua. Tan es así que carros y casi casas completas se lleva. Ya no caben tantas cosas. Rio San Joaquín, Río de los Remedios, Río Tlalnepantla, Río Amecameca y Río Churubusco. Son grandes rutas llenas de agua y de cosas. La ciudad se inunda. Y al mismo tiempo se hunde. No es por demás que las calles son canales vivos de gente y cosas. Como un gran barco, como un gran acorazado, en medio del agua, la ciudad se va de uno y otro lado y se hunde. En esta gran cuenca, en este gran valle. Llueve y llueve. Y no para de llover...

Dicen que a Don Diego, el de la tienda, se lo llevó el agua. Hace dos días. Pobre Don Diego, murió ahogado, seguro. Aún no lo encuentran. Y su mujer y sus hijos, qué pena. Están muy atormentados de no saber de él...

Resulta que en Indios Verdes las coladeras en vez de estar absorbiendo el agua la escupían a borbotones. Se reportaron varios autos varados y cientos de gentilciudadanos nadando entre las avenidas tratando de salvar la vida y sorteando el líquido asesino.

Y en Izcalli se reportaron varias colonias bajo el agua. No era mentira cuando los profetas vaticinaron que las ciudades desaparecerían bajo el vital líquido. Nuestra Atlántida moderna, Izcalli.

viernes, 29 de mayo de 2015

Todos Somos Migrantes

Llegamos de muy lejos. ¡ Ah ! Por fin llegamos. Aunque no quisimos o no queríamos tuvimos que dejarlo todo allá, en nuestra tierra. Y de tan lejos, del viaje tan largo, de tan cansado, me tiro en el suelo. Me duelen las piernas. Y me gana el sueño. Me quedo dormido en el suelo. Y entre sueños oigo todos los sonidos de la gente que pasa. "Mira éste, que chistoso, parece muerto dormido"

Y aquí nos asentamos. Bueno, creo que podríamos decir que nos asentamos. Porque aún estando ya aquí seguimos siendo errantes.Ya no hay lugar para vivir. Hoy nos tocó Portales y mañana Peralvillo. Fin de semana en Tláhuac, Chalco y Xochimilco. Así es el trabajo. Caminamos mucho.

Y vea usted, que muy pocos son de aquí. Si acaso los niños. Son los que vienen a nacer aquí. Pero de nosotros y de nuestros padres, todos venimos de fuera. Ni modo, así es la vida. Aquí está el trabajo y en nuestra tierra no hay nada. Y digamos que nos ha ido bien. Porque de otros, esos sí, se fueron más lejos y no hemos sabido mucho de ellos. Todos jalaron pa'l norte. Allá que sí hay más trabajo y más dinero. Pero como yo les digo, todos vamos de paso. Un rato aquí, un rato allá. Tal vez yo me vaya para allá un día. Y me aleje más de mi tierra...

Y vea usted, que todos somos de fuera. Es verdad. ¿Que de dónde soy? Pues soy de Oaxaca. Ah, pero no de Oaxaca, Oaxaca, el mero Oaxaca que ni lo conozco. Me refiero, no de Oaxaca, la ciudad. Me refiero a Oaxaca, el estado. Ah, pero solamente soy de un pequeño lugar, muy apartado, llamado Soledad de Nuñucoxtlan. Y mi mujer es de otro lugar, llamado Peñarales del Santo Patrón. Y mi hijo, pues él sí es de aquí. El nació aquí en México. Él ya no conoció mi tierra. Y como ve usted. Tanta gente que vive aquí. Muchos, como nosotros, vienen de fuera.

lunes, 25 de mayo de 2015

Pidamos al tiempo un minuto en la eternidad del Valle

Pidamos al tiempo un minuto. Sólo un minuto para detenernos y mirar desde todos los ángulos posibles este gran Valle. Imaginar cómo lo vieron sus primeros pobladores.  Cómo lo recorrieron. Ya sea a pie en derredor de los grandes lagos o ya sea en barcas atravesando en múltiples y diversas direcciones. Los primeros hombres de pies descalzos yendo y viniendo entre las veredas, entre las montañas. Hombres con armas de caza rudimentarias buscando el sustento. Esos son los comienzos. Desde las sierras aledañas bajar al valle y desde el valle alcanzar las cumbres de las montañas aledañas. Los primeros hombres. Cazadores, recolectores. Viviendo en pequeños grupos. No imaginaron siquiera que en el devenir del tiempo este valle, esta cuenca, este lago se convertirían en lo que llamamos Ciudad de México. Fruto de siglos y siglos de historia. Fruto de los aguerridos e interminables choques de grupos antagónicos que con la evolución natural de los acontecimientos y a fuerza de ser siempre vencedores enfrentó a dos poderosas culturas, la una americana, los aztecas, la otra, europea, los españoles.

Y entre aquellos y estos, hoy estamos aquí. Minúsculos elementos de un ser enorme y viviente. Entre aquellos primeros, que no se contaban más que algunas decenas, algunos cientos tal vez, en algún momento del interminable curso del tiempo, y nosotros, que hoy somos millones. Y al igual que aquellos en los primeros aciagos momentos , recorremos día a día, en múltiples direcciones, nuevamente el valle, buscando el sustento. Es un ciclo infinito. El sustento del grupo y la supervivencia. Siendo hoy el resultado de cientos y cientos de años, de choques y mezclas de múltiples grupos.

Pidamos al tiempo un minuto en la eternidad del Valle...de México.


domingo, 26 de octubre de 2014

México, la paz que llegue ya !!!

Cotidianamente se suceden los crímenes a lo largo y ancho del territorio nacional.
Se vive en el conflicto día a día.
Los criminales, protagonistas, son de todos los tipos y de todos los perfiles.
Desde los criminales solitarios hasta los grupos organizados.
Todos ellos se encuentran distribuidos ampliamente en pueblos, ciudades, municipios, carreteras federales, etc.
Y los hay desde los que operan en los barrios, colonias y ranchos, hasta los que dominan vastos territorios en los diversos estados de la República Mexicana.

Y en la cotidianeidad de las jornadas muchas vidas se pierden. Ya sea el vecino, el familiar, el amigo, el primo de alguien, el tío, el esposo, el padre, la madre, el hijo, la hija, el conocido.
Alguien sufre una pérdida. Alguien sufre un asalto. Alguien sufre una violación. Alguien es víctima de homicidio.

¿Cómo parar tanta violencia y crímen?
Y en esta atmósfera de delitos las instituciones se han visto rebasadas. El maremoto de crímenes se deja venir con toda intensidad.
Los recientes acontecimientos en el estado de Guerrero son sólo una pequeña muestra de lo que hay detrás de todo este huracán de criminalidad.
Y funcionarios del gobierno en perfecta armonía con carteles de la droga.
Cuerpo policíacos coludidos y en concordancia con los grupos criminales.
La sed de poder político, económico y criminal no se detiene.
Invade las esferas de los gobiernos y las autoridades policíacas.
Secreto a voces entre los habitantes de comunidades que prefieren guardar silencio para no sufrir represalias de los grupos criminales o de las "autoridades" que están en asociación con ellos.

Como ciudadanos comunes de este hermoso país esperamos que venga la paz y la seguridad pronto...








viernes, 8 de agosto de 2014

México, paso de migrantes

Miles de migrantes cruzan diariamente territorio mexicano para llegar a los Estados Unidos.
Muchas de las veces estos migrantes con muy pocos medios se aventuran en este país.
Solamente un par de piernas, alguna mochila al hombro y muchas, muchas ganas y sobre todo muchisima fe. 
Avanzan día a día sobre un camino a leguas peligroso de sur a norte en todo el trayecto. 
Expuestos al frío, a la lluvia, al viento, al calor, a las enfermedades, al hambre, a la desnutrición, a la sed, al descobijo y a la desesperanza. 
Lejos de sus familias, dejan atrás sus tierras de origen y a sus seres queridos.
Dejan atrás su pasado que se queda como un niño huérfano abandonado en las calles de sus pueblos o en los campos de sus tierras.
Mientras avanzan la ruta fuerzas oscuras los acechan a lo largo del camino. 
Arriesgan sus vidas. Mas siguen adelante.
Al final del camino, la recompensa espera. 
Al final del camino, una luz de esperanza.
Los Estados Unidos son la meta. 
El país de la abundancia es el objetivo.
Se sabe que allí los empleos por muy difíciles y laboriosos son mucho mejor pagados que en sus propios países. 
Muchos lo han dicho. 
Muchos lo sostienen. 
Muchos lo han vivido y lo pregonan. 
Allá se vive mejor. 
Se pueden tener mejores cosas. Mejor calidad de vida. 
Es esto lo que todos buscan y es por ello que un día deciden abandonarlo todo y emprender el camino hacia este sueño de bienestar y esperanza. 
Atrás se quedan la madre o la esposa.
Atrás se quedan los hijos.
Atrás se quedan los abuelos, los tíos, las tías.
Atrás se quedan los hermanos, los vecinos.
Todos los seres queridos se quedan varados en el pasado. 
Incluso los muertos se quedan. Aquellos seres que alguna vez se amaron y que hoy ya no existen. 
Bajo la tierra se quedan, estáticos. Ya no serán visitados.
Se emprende el camino de la migración hacia la esperanza.
Mas el camino no es fácil. 
De los países centroamericanos hacia el norte.
La primera parada: el sur de México.
Y aquí, en México, a su paso, se deben sortear muchos peligros.
La vida pende de un hilo.
Aunque México es un país hermano los migrantes no están exentos de amenazas.
Se enfrentan al crimen, a la extorsión y a la violación de sus derechos humanos. 
Mas la esperanza continúa. 
El alcanzar el sueño los motiva. 
Ya sea a pie o en tren, siguen el camino. 
Y a lo largo de todo el territorio nacional se les puede ver.
Son los migrantes.
Y a su vez, muchos mexicanos también son migrantes.
Los más pobres. De los más diversos lugares.
También son migrantes. 
Hacia el norte está la luz y la esperanza.
De una vida mejor.
Hacia ya van todos. 
En una oleada humana.
Un mar de esperanza....





viernes, 25 de julio de 2014

Temporada de lluvias en la Ciudad de México, 2014.

Varios siglos de desecación del valle y la laguna se niega a perecer y más aún, a desaparecer.
Que en lo que a mí respecta, esta temporada de lluvias no cesará jamás. No es Tláloc el causante de tales tormentas, ni es el fenómeno del "Niño". Es algo más. Es como si el Valle de México abriera una profunda garganta y succionara desde el centro de la tierra  y con inigualable fuerza natura hacia sí la humedad del cielo convertida en gruesas y tupidas gotas de lluvia, que en el día a día, se vuelven eternas. Terrible fuerza de gravedad de la tierra hacia el cielo.  Y nosotros, los habitantes de esta metrópoli no alcanzamos a acostumbrarnos a tan intensas lluvias durante muchos días.

Otra hubiera sido la historia si Hernán Cortés bien hubiera abandonado su empresa de conquista sobre la Gran Tenochtitlan. El gran lago viviría completo y vasto entre las serranías. Un gran espejo sobre el valle. Creciendo día a día. Alimentándose del ciclo eterno del agua. Imaginar que hoy la gran ciudad estaría asentada sobre las serranías, como en un flotar de concreto y asfalto en las alturas.

La temporada de lluvias nos invade, como un gran y furioso ejercito de nubes, hielo y agua. Nos recuerda que el hombre, aún en el siglo XXI, no es el que manda. Quien dirige es la Madre Naturaleza...